Todo comienza en Siete Lagunas, un lugar emblemático en las alturas de La Paz, donde el aire escasea y la aventura comienza de verdad.
Desde este punto, los ciclistas se lanzan hacia lo desconocido: 20 kilómetros de ascensión brutal por un terreno árido, frío y sin oxígeno, hasta alcanzar la cumbre a 4.700 metros de altitud, donde el viento corta y la nieve domina el paisaje.
Desde allí, el mundo cambia.
Comienza el descenso por la temida Carretera de la Muerte, con mas de 60 kilómetros de pura adrenalina entre acantilados, cascadas y abismos infinitos.
El aire se vuelve cálido, la vegetación estalla en verde, y el rugido de la selva anuncia la entrada al Valle de los Yungas, un paraíso salvaje donde empieza la verdadera aventura.
La etapa concluye en el pequeño municipio de Chitia, la puerta de entrada a los Yungas, donde la montaña cede paso a la selva y el desafío apenas comienza.